No hay mayor expresión de grandeza que ser generosos. Y cuando lo somos con los demás, nosotros también nos beneficiamos.
Vivimos tiempos huérfanos de generosidad. ¡una verdadera pena!
La generosidad precisa de cultivo, mimo y mucha paciencia. Esta sociedad nuestra anda bastante carente de esta virtud. Basta asomarse a cualquier red social para darse cuenta de que vamos sobrados de ira, rencor y mucho resentimiento.
Ser generosos es una de las claves para vivir más y mejor. Es una expresión de fortaleza, nunca de debilidad. Cuando ayudamos a alguien, nos sentimos mejor, disfrutamos de ello y vemos la utilidad de lo que hacemos.
No hay mayor expresión de grandeza que ser generosos. Y cuando lo somos con los demás, nosotros también nos beneficiamos.
Si la avaricia es un eterno vivir en la pobreza por miedo a ser pobre, la generosidad es todo lo contrario, es un continuo vivir en la riqueza por el agrado de ayudar a alguien que lo necesita. Y es que: el que puede dar siempre está en mejor condición que quien necesita.
¡Toda mi admiración a tantas personas generosos que trabajan por alcanzar sus sueños y ayudan a los demás a conseguirlos también!
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!
