Correr se ha establecido en la decoración de nuestra sociedad. Una moda. Un punto y seguido dentro de un ritmo de vida acelerado.
Hay personas que solo corren si se le escapa la guagua… pero los beneficios físicos y mentales de correr son indiscutibles, sin embargo, pasar de una constancia saludable, como “quiero ir a correr un poco» a una obsesión enfermiza, como «tengo que correr, sí o sí”. Es peligroso.
Y lo es, porque con esta última situación la autoestima empieza a depender de la cantidad de ejercicio que se realiza.
Correr se ha establecido en la decoración de nuestra sociedad. Una moda. Un punto y seguido dentro de un ritmo de vida acelerado.
Practicar cualquier deporte conlleva innumerables beneficios. Pero todo ejercicio, por beneficioso que sea, llevado al extremo puede resultar perjudicial. La moda del running traslada a muchas personas a obsesionarse con esta práctica y es ahí cuando se convierte en una adicción al deporte.
El culto al cuerpo, que dice privilegiar la salud, combatir el sedentarismo, la pereza y reforzar el dominio de uno mismo, ha cambiado. Ya no busca crear cuerpos y almas más fuertes, sí vidas más dependientes, inseguras y narcisistas.
¡No te obsesiones en vivir para el deporte, haz deporte para intentar vivir más y mejor!
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!
