Los abuelos son ejemplares, personas volcadas en los suyos y en los más desfavorecidos. Son imprescindibles.
Trabajadores incansables. Muchos cotizando más de 45 años de su vida. Cuidadores de sus hijos, hoy de sus nietos. Muchos aún ocupados en ayudar y mantener a las familias de sus hijos.
Los abuelos son ejemplares, personas volcadas en los suyos y en los más desfavorecidos. Son imprescindibles.
Los vemos en las salidas y entradas de los colegios, guarderías; en el parque, en la plaza, siempre al cuidado y cariño de sus nietos.
Ellos y ellas son: aprendizaje, sabiduría. sosiego. Su pelo y su piel expresan el paso del tiempo en el que con gran esfuerzo formaron una familia, y contribuyeron al progreso de nuestro país, con su trabajo, tesón y atrevimiento.
Son el pilar de cualquier familia. Transmiten experiencias, tranquilidad, cariño, estabilidad…
Abuelas y abuelos aún muy activos, van de compras, utilizan su móvil, manejan redes sociales, van a clases de pilates. Son los primeros que se prestan para un roto o un descosido, perfectos sanadores de heridas, físicas y emocionales… Abuelos que premian la esperanza más que la experiencia.
Tener abuelos y estar en contacto con ellos da un sentido y orgullo de pertenencia. Quienes hemos tenido la suerte de crecer rodeados de su cariño, sabemos que se trata de un enorme regalo, que deja huellas y trasciende.
Vaya mi reconocimiento de gratitud a todos los abuelos y abuelas que aportan, ayudan y ofrecen gran parte de su desvelo y amor a sus nietos, futuros hombres y mujeres del mañana.
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!
