Vivir es cavilar, reflexionar, conversar, entenderse con propios y extraños. Sin cultura, sin arte, sin literatura o sin conocimiento escasamente se perdura.
Es curioso que en pleno siglo XXI, donde prima ese amor ficticio hacia los valores humanos, como la bondad, la sinceridad, la empatía, el amor, la paciencia o la solidaridad, desterremos y menospreciemos a la palabra conocimiento.
Desde la llegada de las pantallas nos hemos acostumbrado a lo táctil, lo simple, lo práctico y lo absurdo. Poco razonamos y lo hacemos creyendo que con un simple clic todo lo sabemos. Pues no, todo no. A través del razonamiento, los de mi generación, aprendimos a deducir, a buscar soluciones a cualquier problema.
La cultura, ese mal llamado conocimiento inútil, que pretenden algunos desterrar, ayuda a entender las cosas. Vivir es cavilar, reflexionar, conversar, entenderse con propios y extraños. Sin cultura, sin arte, sin literatura o sin conocimiento escasamente se perdura. Sin embargo, se insiste en su olvido.
La reflexión o el razonamiento, son dos ramas que contra viento y marea continúan ayudando a salir de la cárcel a la ignorancia, al atraso y a las apariencias.
La cultura no es un lujo o una bobada. Es arte, es pensamiento, es parte esencial de nuestra existencia. Renunciar a todo ello por creer que todo está en un simple clic, sería un grave error.
¡Larga vida a la cultura!: en casa, en la vida y por supuesto en la escuela.
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!
