Triunfar no es exclusivamente destacar en algo, ser el mejor o el primero. No triunfa solo el que gana o el que se postura todos los días en los medios de comunicación.
Triunfa el barrendero que conquista la mañana y crea la magia de tener la calle y plaza limpia.
Triunfan aquellos padres y madres que supieron dar una vida digna y gozosa a sus hijos.
Triunfa la maestra o el maestro que cada día está en el aula enseñándoles a los niños lo mejor de la vida.
Y triunfa aquella persona que por necesidad pone su mano para pedir unas monedas en la calle porque tiene la decencia de hacer eso.
No pienses que eres un pobre ser anónimo porque lo que haces apenas se ve, no sale en los medios de comunicación y no tiene notabilidad para nadie. Fabricas muchas cosas en tu vida y por eso también tienes derecho a llamarte triunfador.
La amistad, la mesura, la razón, el afecto, es ahí donde está el auténtico triunfo. Lo demás poca importancia tiene.
Nunca te ruborices por algún fracaso, porque aquel que no ha fracasado nunca, no ha intentado tampoco nada. ¡Pretender conseguir tus sueños también es triunfar!
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!



